“Así que continuaba luchando con las mujeres, con la idea de las mujeres”.

Charles Bukowski


26 de abril - 4 de junio 2024

Las MMinas, una especie rara

Aunque poco discretas, no se dejan ver con facilidad. Aborrecen la manada. Solo aparecen de una en una, y cuando les provoca. Soles de media noche, hay que esperar a que se pongan como astros locos en el horizonte urbano. Entonces se pueden cazar, aunque, eso sí, solo con la mirada. Nunca se dejan tocar porque están hechas de la sustancia inasible de los fuegos fatuos o de las imágenes.

Se reconocen por los cabellos que se alzan como aullidos, los ojos brillantes como joyas engarzadas, las bocas crispadas. Manotean con dedos agudos. Estridentes, monstruosas, encantadoras. Parpadean, se entristecen, subyugan, asustan, provocan, envejecen. Renacen del vacío. No caben en sus cuerpos, se desbordan de sus pieles. Lo disimulan vistiéndose a la moda (de ayer o de hoy). Pero viven presas de ataques de nervios, gritos mudos, espantos cotidianos. Se incendian en combustiones espontáneas. Pierden las batallas contra sus fantasmas, se deshacen en grietas o se cristalizan en densas capas de pintura. Lo suyo es el fuego, la seducción, la provocación. Pero, sobre todo, la desmesura. De allí salen, allí vuelven, gracias a una técnica precisamente desmesurada: en el color, los trazos, la forma, los materiales.

Las MMinas son una especie rara. Hermanas de las procaces chicas Almodóvar, de la horda de desquiciadas de Bukowsky, de las pecadoras de Leonel Góngora. Están hechas de una inflamada fantasía erótica, pero también de la frustración de las promesas nunca cumplidas. Esquivos objetos del deseo. Son las atrevidas MMinas avistadas por el ojo obsesivo de Mauricio Mesa, el inventor de esa raza inclasificable.

Curaduría de Sol Astrid Giraldo

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